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Radiadores de baño

El radiador decorativo ha llegado para sustituir a los viejos radiadores de hierro fundido, pues garantiza mejores rendimientos y, al mismo tiempo, tiene la capacidad de decorar con una gran cantidad de acabados, materiales y formas disponibles.
Los secatoallas han hecho de este elemento, que siempre fue considerado solo funcional, un verdadero complemento de decoración, con una unión perfecta entre la atención por los detalles y el uso de materiales innovadores. De ahí que hoy el radiador decorativo no se utilice solo en el baño, sino también en otros ambientes de la casa, gracias al alto valor decorativo de algunos modelos a la venta.

Radiador de baño: de agua, eléctrico o por infrarrojos

El secatoallas de agua caliente es una de las opciones más comunes, sobre todo cuando se trata de instalaciones de calefacción con caldera de gas. Por lo general, es de acero pintado y tiene la ventaja de poder instalarse en la pared, lo que se traduce en una ocupación del espacio mucho menor con respecto al radiador de agua tradicional. Otra versión muy común está representada por el secatoallas eléctrico que garantiza una programación independiente y una optimización de los consumos de energía. Este tipo de secatoallas está disponible en una gran cantidad de materiales y formas, que pueden llegar a ser muy pequeñas, por lo que es la mejor opción cuando se necesita una cierta versatilidad. La programación del encendido y el apagado se puede realizar con un termostato colocado en el secatoallas. Los modelos más modernos tienen un mando a distancia o una conexión inalámbrica. Por otro lado, tenemos al secatoallas de infrarrojos, que se instala en la pared o en el techo, y garantizan una calefacción homogénea, además de contribuir a mantener un nivel de humedad adecuado en el ambiente.‎

Un radiador decorativo para calentar y decorar el baño

Sin duda alguna, el radiador decorativo es la solución más popular tanto en las nuevas construcciones como en las reformas. Esto se debe a su capacidad de realizar varias funciones y de liberar espacio en el suelo, lo que hace que el ambiente sea más ordenado. Por lo general, los elementos del radiador tradicional se colocan en vertical, mientras que en el radiador decorativo casi siempre se tienen elementos horizontales que lo transforman en un cómodo toallero y secatoallas (cuando está en funcionamiento). Además, la forma del radiador decorativo está en constante evolución y da origen a verdaderos objetos de diseño capaces de marcar el carácter del baño y contribuir al éxito del proyecto de decoración.

Radiador decorativo: modelos para todos los gustos

La mayor demostración de la presencia consolidada del radiador decorativo entre diseñadores, arquitectos y clientes la tenemos en la gran cantidad de propuestas que lanzan al mercado las empresas especializadas en este tipo de productos. Hoy en día, los secatoallas de acero con barras blancas son solo una de las muchas opciones disponibles a la venta, a las que se unen versiones con un sinnúmero de colores, acabados mates, brillantes o cromados y modelos suspendidos o de apoyo. También existen radiadores decorativos con formas geométricas, rectangulares, circulares y con dimensiones reducidas, ideales incluso para los espacios más pequeños. Los radiadores decorativos de gran tamaño, con paneles de polvo de mármol o piedra, así como los de materiales cerámicos, de cemento o vidrio templado, de colores o de espejo, son fruto de experimentaciones que reinventan completamente un elemento ya de por sí innovador, con el objetivo de mimetizarlo por completo o de convertirlo en el verdadero protagonista del ambiente.

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